REDUCA CÓMO EDUCAR A LOS HIJOS TÉCNICAS PARA LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS
Cómo educar a los hijos. Criar a un niño puede ser el trabajo más gratificante y satisfactorio del mundo, pero también el trabajo para el que la mayoría de nosotros estamos peor preparados. Para eso hemos preparado un foro exclusivo para esta materia, que será atendido por una Psicóloga. Para participar en el foro es necesario que se registren desde esta sección.
COMO EDUCAR CON DISCIPLINA Y CARIÑO
Hay personas que consiguen educar sin castigos. dotados de humor y cariño, con tiempo y pocos
niños que educar, con medios para proporcionarle un ambiente alegre y libre de tensiones fuertes,
cuando los chicos tienen una dosis normal de satisfacción afectiva, entonces lo pueden hacer. todos
hemos conocido padres ideales, profesores ingeniosos y amables. También nosotros podríamos
conseguir mucho más de lo imaginable si pusiéramos inteligencia, humor y afecto en la tarea. Y esto
sería el camino normal de la educación.
Sin embargo, la realidad es mucho más limitada en la mayor parte de los casos. Padres y
maestros estamos enrolados en un sistema mal planteado por la sociedad y nosotros mismos. Las prisas
y la masificación de todas las instituciones obstaculizan el ejerci cio del humor y del amor. Los niños,
sometidos a demasiados estímulos y desequilibrios internos tampoco están dispuestos a una fácil
disciplina y aceptación, interpretando la paciencia como blandura y el respeto a la autoridad como un
juego. Y como necesitan normas, autoridad y respeto, llega un momento en que debe saber que "la
cosa va en serio", porque hay unos límites que no se pueden traspasar. Aparece la sanción en escena
¿cuál sería su naturaleza?
El castigo sería un instrumento, por sí solo ineficaz, que vendría en ayuda de aquel "camino
normal" de la enseñanza de las normas morales y de la amistosa persuasión. Como esas medicinas que
ayudan algo, pero que no son nada útiles si el enfermo no coopera, no tiene deseo de vivir, ni se le
cuida o alimenta debidamente.
El castigo sería un frenazo momentáneo a un comportamiento irresponsable o peligroso, para sí
o los demás, un stop que no debería dejar al niño angustiado y mudo, sino receptivo y capacitado para
cambiar.
Cuando un muchacho se porta mal habitualmente es que algo muy profundo falla en su
afectividad o en su madurez intelectual. Hay que intentar entonces la tarea de arreglarle desde dentro
pero la peligrosidad de su conducta exigirá también una CURA DE URGENCIA, no para remediar nada
definitivo, sino para detener la hemorragia. Eso sería el castigo admisible en educación. Castigar
sabiendo que lo que cura es la reflexión y buena voluntad del niño posterior al castigo. Y que
impedimos esa voluntad si castigamos mal, demasiado, improvisando, dejando al niño solo, a merced
del castigo, sin iluminarle alguna alternativa o caminos posibles a recorrer.
CLARAS CONSECUENCIAS: LA PROPORCIÓN.
Los castigos tienen que ser proporcionados a las fuerzas de los niños que son, la sensibilidad,
voluntad e inteligencia. Si un castigo moderado lo consigue no apliquemos dosis irritantes. La gran
paliza, el escarmiento atroz, sin desde luego, atroces, porque quieren lograrlo todo de una vez para
siempre. Los castigos corporales espectaculares son peligrosos: producen odio y resentimiento internos,
humillación y desprecio de sí mismos o mayor agresividad, según los temperamentos. todo castigo
desproporcionado paraliza la inteligencia del buen obrar, la comprensión de la norma. La mayor parte
de los castigos corporales son castigos sin proporción.
Ahora bien, ¿cómo se halla la proporción?, la medida de un castigo no depende sólo de la
gravedad objetiva de la acción cometida, sino de la mentalidad infantil o juvenil con que ésta se ha
realizado. Para ellos no es tan grave lo que han hecho, y hay algo de verdad. si los castigamos como
haría la ley, no lo comprenderían. En todo niño o adolescente existe el atenuante de la inmadurez, y
los niños "difíciles" son enfermos de madurez. El castigo tiene que estar también proporcionado a esa
inmadurez.